Valemos más que nuestro pelo

Este artículo no es de ayer y el eslogan endiosado por él que aún hoy pervive con pocas diferencias, ya saben el “tú lo vales” tampoco.
Perdonen por mancillar un icono de la publicidad mundial con mis dardos emponzoñados pero es que por más que me lo repiten no acabo de entender quién vale más en esta historia si el pelo, la fémina, el osado publicista que lo colocó o el producto que nada nuevo aportaba a los existentes. Es todo muy confuso. Intentar valorar lo complica nuestro afán por sobresalir. Cada cual reescribe el mundo para ponerse de protagonista como tantas veces se ve y hay pocos elementos fiables donde agarrarse, este es otro intento más desesperado y precario pero no solo eso aún hay más. Veo clarito un mantra ultraliberal desvergonzado que como no podía ser de otro modo es jaleado por un público entregado al tema de elevar su autoestima a como de lugar.
Tener la autoestima alta no es malo a pesar de lo que pueda parecer por mi discurso descaradamente disuasorio. De hecho más veces he defendido lo opuesto con pasión, ya saben el “todos valemos para algo”. Para Algo no es Para lo mismo, hay que especializarse gente no solo por dar la razón al refranero popular y encontrar el gusto en la variedad de ellos. Mayormente por encontrar nuestra peculiaridad que si no únicos nos pueda eliminar competencia sin necesidad de bloquear a todos los no calvos, mucho curro no lo intenten.
Creanme, ustedes valen más que su pelo y si no es así pues dejen en paz al mundo y no expulsen gases de efecto invernadero para mantenerlo ordenado. Tengamos cabeza y conservemos nuestro medio. El pelo se puede entregar como mártir por la mejor causa, la de todos. Sí lo valemos, por separado podemos valer aún más sumando sin restar a nada ni a nadie, colaborando, no hay atajos.
Viva la peluquería ecológica. Abajo los refritos publicitarios pero por encima de ambos larga vida al Sentido Común.
Hasta otra.

La Memoria ultrajada y los sagrados símbolos

Si un neandertal aterrizara en nuestra sociedad pasado un breve periodo de adaptación se encontraría cómodo.
En este puñado de centenas de siglos de evolución desde que nos dejaron no ha cambiado mucho lo fundamental del ser humano. Seguimos adorando tótems y no lo digo por el revuelo que se ha formado con el descubrimiento del superstoneheng. Este es apasionante. Recuperar un trocito de memoria muy muy lejano siempre es agradable. Con la de menos lejanía la división de opiniones por los intereses latentes complica la memorística, aprovecho que viene a cuento para hacerlo notar, dará para otra entrada y ahí lo dejo.
Los tótems que adoramos no son tan sencillos de localizar o visuales o tal vez sí que uno es la tele, cada cual desde su stonehall privado nos cogregamos para contemplar la última cruzada de nuestros aspirantes a famoso, cocineros, náufragos o tipos inclasificables que inmolamos a nuestro glorioso Gran Hermano de temporada y viceversa. De estos la maldita hemeroteca nos dará cuenta hasta que nos obliguen a cambiar de formato informativo o el sistema operativo misteriosamente quede desactualizado.
No parece que vayan a dejar huella afortunadamente.
Cómo recordar dónde estábamos hace miles de años si no recordamos lo que desayunamos ayer o porqué en fechas señaladas tiramos cabras desde los campanarios. No intenten contestar pues no es una pregunta. Nos reunimos en torno a un animal indefenso a repetir lo que una memoria insana nos dicta porque se hacía ¿Por que no seguir haciéndolo? Esta sí se la encargo responder a quien pueda leer esto para abrir debate.
A esas costumbres las llamamos tradición cuando el sentido común ya no las puede justificar.
Agarrarnos a una bandera excluyente o una tradición absurda despreciando la memoria de las personas, animales y de las cosas que también guardan alguna es reducir nuestro mundo a algo que puede ser ultrajado, pitado y burlado. No ofende quien quiere sino quien puede y usando el sentido común podemos construir nuevas tradiciones que nos reconcilien con un mundo al que hemos maltratado mucho para recuperar nuestro lugar dentro de él que no necesariamente tiene que estar en su cima como especie dominante suprema pero tampoco quiero perpetuarme a lo zombie, gracias. Los dictadores acaban mal y queremos continuar aquí. Las tradiciones hay que revisarlas para ello, con cabeza, sin cabras, ni armas (ni blancas ni de ningún color).
Nos leemos.

Libertad, con iva

A un avezado lector no se le habrá escapado que ya hice una entrada con nombre idéntico que trató del Iva e impuestos. El tema se merece una entrada propia y a ello me aplico.
Intentaré no hablar de impuestos solo de LIBERTAD. No prometo nada porque veo inviable en la sociedad que vivimos tratar el tema libertario sin confrontarlo a las cargas que lo coartan y constriñen. Las revoluciones son cosa del pasado y vistas desde su futuro parece que su contribución a un mundo más libre parecen haber sido muy limitadas, casi anecdóticas. Tampoco quería hablar de la lucha por ella. La tenemos y queremos saber qué hacer con ella. Cómo llegó hasta aquí es una larga historia, los historiadores nos la cuentan dentro de sus y nuestras posibilidades. No me puedo resistir, hablemos de la lucha de hoy que pasa por la desafección y el desarraigo del “No nos representan y me busco otra peña que lo intente”. ¿Cuanto puede durar esto? Lo que tarden en pegarmela los nuevos, los anteriores nos lo van a señalar desinteresadamente no se preocupen pueden aguantar en la oposición hasta la próxima toma de poder indignado, ellos también saben gestionarlo, no nos engañemos. Es su plan B por si falla el actual de asustar con el manido “Que vienen los Rojos Populistas.
Lo que sea antes que  sentarnos, negociar unos mínimos que puedan durar más de una legislatura con cambio de signo político y convivir, es mucho pedir. Mejor buscar un Mesías y sobre la marcha vemos cómo lo asesinamos.
Puede haber más libertad que la que tenemos y no pasa por tener más seguridad ni un pensamiento único.
Pasa por reconocer que el mundo ha cambiado y va a seguir haciéndolo sin preguntarnos y no nos queda otra que adaptarnos. Si se puede, también lo contrario. Me quedo con la primera opción elegida libremente y sin esperar que esta peña haga nada sobrehumano, con que no roben y consulten sus recetas con la mayoría me vale. Cada cual tome la suya y procure ser feliz en libertad.
La Libertad se nos presupone y se dispone de ella hasta que la dependencia o la muerte nos la robe, otra persona no puede salvo que emplee la fuerza y no se puede mantener esta eternamente.
La elección no tiene por qué ser para toda la vida y rara vez lo es. Las etiquetas te persiguen y te frenarán para el cambio. En ella está  la Gran Libertad que no van a poder erradicar por mucha mordaza que manejen. Si ven que se equivocan cambien. Nadie puede críticarles ni amenzarles con plagas bíblicas por muy ministro que se crea, y si ocurre el ridículo que va a hacer en tuiter sí que va a ser épico.
Acabo mencionando esta red social no por casualidad es curioso que una herramienta que ofrece un escritorio reducido y que te obliga a ser esquemático se considere icono de la libertad digital y sin embargo lo es. Ojalá siga siendolo por mucho tiempo, lo que dure así seguiremos trinando.
Me vuelvo para allá.
He vuelto un momento para rematar la faena. La Libertad como el corazón es un músculo sano pero necesita acción. Si la machacamos con ejercicios violentos se nos pondrá tersa, dura y resistirá más hasta que dejemos la práctica y se nos derrumbe lo conseguido. Mejor estirar, antes y después y nunca dejar de disfrutarla.
Adeu.

Libertad ¿sin iva?

Los impuestos. Tema maldito. Son impopulares pero son necesarios. De todos ellos el más malvado es sin duda el IVA. Un impuesto que cobra un particular a cargo de un tercero y complica nuestra vida fiscal siempre.
Siempre he pensado que en un mundo con un Irpf bien gestionado y progresivo está de más, obviamente no es el caso actual ni hay ganas de que todas las rentas se reconozcan como tal, interesa mejor cobrar y pagar sin que mi cuenta personal se vea abultada, si preguntan fue el soportado que somos los sufridores de siempre sin opción a chanchullo, que lo paguen. Sigo pensándolo aunque últimamente a raíz de la crisis griega la realidad de un mundo globalizado y con fronteras permeables para el capital me hacen moderar un poco la inquina que el impuestito este me produce.
¿Qué hace tan imprescindible el Iva para que lo defiendan de esta manera tan feroz? No es solo la evasión que también influye en que grandes cantidades de capital salgan del circuito fiscal de rentas. Están también los acuerdos de descuentos y tarifas planas con grandes fortunas para que estas mantengan sus inversiones. Por último la en la practica inexistente fiscalidad de sicavs por que la liquidez es sagrada, nadie la perturbe. Por último tenemos los movimientos por el turismo y no me refiero al de las cuentas en suiza ese es pura evasión ya está recogido. Grecia necesita ingresos urgente y su única fuente estable viene del turismo. Aumentar los impuestos para el caso turístico no garantiza que el turista vaya a gastar más. El presupuesto con el que se viaja suele ser cerrado y una vez consumido te vuelves para casa o al hotel a echar una siesta lo que más cerca te pille. Aumentar el gasto solo se consigue añadiendo valor al producto lo cual a su vez multiplica el impuesto añadido. Multiplicar el porcentaje a cargar artificialmente desatendiendo la producción asfixia a la industria que muchas veces se ajusta para acomodarse al presupuesto buscando el beneficio perdido en otros lugares como ese tan socorrido de la explotación laboral.
El chiste con esto es que si eres de un país. donde no se paga y lo reclamas convenientemente te devuelven lo pagado. ¿Es para los de siempre o no?
Van a tener que hacernos pagar los impuestos como la luz por horas minutos y segundos y ni así cobrarán más.
Un mundo sin iva es posible pero no está en este. A seguir sufriendo pues no hay plan B. El IVA se queda, dita sea. Yo me voy. Hasta pronto

Europe breaking, acojonation

Cómo hemos cambiado en tan poco tiempo. Ya no estamos para celebraciones en este viejo continente. De hecho creo que la cancioncilla que parodia mi título fue el pistoletazo que dio comienzo al declive en el Europ living que en eurovisión gustó lo suficiente como para puntuarlo al menos pero que a la hora de la verdad aguantó poco. Ya el soniquete festivalero no pega. La austeridad lo ha devorado y ha colocado en su lugar los alegres y subyugantes sones de un cuerno vikingo. Los fenicios y los latinos estamos jodidos.
Nos invaden hordas norteñas ultra liberales implacables con una ferocidad en el cobro de deudas desconocida hasta ahora.
Se nos rompió la europeidad de tanto usarla. Ahora hay que pagar el canon correspondiente a los tiempos pasados de rumbosidad y rimbombancia y cuesta bastante, el europeísmo como su moneda única en tiempos llamada a cubrirlo de gloria pasa por horas bajas y por todos los rincones de esa tierra resuena un desgarrador grito: “Antes muerta que europea”.-Escogí un mal día para dejar de ser lolailo…-“Ay que europea, ay que europea”.
Y la respuesta a esta eclosión eurofoba por los padres de nuestra multipatria es la de siempre. El discurso del miedo. Dejaos de aventuras democráticas, mirad el dedo y seguid al tecnócrata de turno hasta el austero infinito y más allá, os ira mejor hermanos o era primos no me queda claro. ¿Acaso no vieron monstruos S.A? La risa es mucho más energética que el grito. Riamos juntos es difícil pero se puede.
Alguno dirá que reírse de que se rompa Europa es antisistema. Y lo es. Esta Europa de los mercaderes se merece lo peor. Si nos montan una para los ciudadanos y falla probablemente llore pero eso es Europa ficción no es ahora, desgraciadamente. Mucha suerte señores griegos, les deseo lo mejor.
Ah y perdonen mi lamentable inglés.
Hasta otra