El discreto encanto del anonimato y el gran poder tuitero.


A ver que no se me moleste nadie que estamos en el principio de la entrada, ya habrá tiempo de aquí al final, los tomates luego, donde pone Tuitero, póngase Youtubero, Plusero, Faisbukero, Reportero, Bloguero o el que le venga bien cualquiera que sea su tribu. El canal no es importante como siempre digo, lo importante es el mensaje que a través de nuestra red (social, privada o pública) emitimos al mundo.
Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, se olvida con frecuencia ¿hay que releer de vez en cuando a spiderman y compañía para recordarlo? No lo creo necesario. Todos lo tenemos, usémoslo con precaución, ala ya pueden dejar de leer, de esto iba la entrada, encantado de su visita.
Ah siguen por ahí, pues sigo…Aquí si soportan las interrupciones retóricas voy a intentar poner mi granito de arena para llamar la atención sobre lo obvio que muchas veces se olvida sin tener que recurrir demasiado a los clásicos que luego hay que pagar canonjías y no está el horno para muchos bollos.
En muchas ocasiones armado con mi cámara me he cruzado con alguien que mira con cara rara incluso alguno hace el amago de agacharse para esquivar la mordida o rayo láser que la cámara emite aparentemente por la reacción del cazado con mi siniestra arma. La eterna lucha entre el bien y el mal se materializa hoy en día entre derecho a la intimidad y la libertad de expresión. ¿Dónde está el límite entre ambos? No está muy claro y es estúpido pretender que una ley nos lo aclare pues los que lo hacen están más pendientes de proteger los intereses de una industria agónica que de los presuntos consumidores finales que no agüantan más patadas, solo tenemos la intuición y el ponernos en la piel de la víctima que siempre hay alguna cuando uno de estos derechos se violenta o se siente incomodado no hace falta pisotearlos ni romper un escaparate o la protección de copia de un cd para que se tengan en consideración o no debería ocurrir, mejor sería prevenir siempre dentro de lo posible claro, el miedo a respirar o comunicar no es una opción, lo que quiero decir con esto último es que ningún comunicador de la tribu que fuera debería necesitar primicias para sobrevivir ni nosotros en general valorarlas tanto pero a ello nos empuja la misma industria protegida, ya bueno bonito y barato no basta, lo quieren gratis y antes que nadie a ser posible. Nos jugamos nuestra propia intimidad y nuestra supervivencia cultural al anteponerlas sobre todas las cosas y si se consiguen conforme a la demanda del mercado no tendremos una mejor información, en el trabajo bien hecho cuenta también el oportunismo pero no debería ser lo que más creo sino algo accesorio mientras no sea así seguiremos promocionando mediocres a jefes de tribu y ellos tan contentos de serlo.
¿Qué nos aporta esta sociedad de la información para tener este mono de noticias y de ser el primero en compartirlas sin medir las consecuencias de nuestros actos? Ahí es donde hay que atacar antes de penalizar al que se pasa sin mala intención solo para destacar en un espiral informativa en que todos estamos más o menos involucrados. No pretendo criminalizar a nadie pues yo mismo no estoy libre de pecado informativo. El domingo pasado me puse a tuitear la Fiesta del Toro del Aleluya en Arcos de la Frontera y no vi nada de interés mundial pero vi a mucha gente que veo de año en año y en ocasiones similares que no señalé en mis tuiters ni falta que hizo, disfruté de la compañía y con esto me vale y es lo mejor de cualquier fiesta. De este evento seguro habrán tenido noticia por los diarios y hasta la tele que se han hecho eco de las cogidas ocurridas y particularmente una de ellas muy grave que ha quedado sobradamente registrada, se puede hacer moviola y verla desde varios ángulos y perspectivas, en mis canales no lo van a ver, búsquenlo en otros. No se qué hubiera hecho si hubiera ocurrido delante de mis dispositivos, mejor no pensarlo, en caliente probablemente le hubiera dado al botón de compartir. Siguiendo la hipótesis muchos otros a su vez lo reenviarían llevando mi pequeña aportación a la locura del compartitoreo a la efímera gloria del trend y por consiguiente a la búsqueda posterior de otra cosa aún más sorprendente que echarme a la red, no hay fin en esta historia de que hubiera sido de mi vida si…, solo conduce aceptándola a esclavizarte un poco más si aún no estabas lo suficiente. Ese no es el camino. Debemos buscar el nuestro que no tiene que coincidir exactamente con lo socialmente asociado al éxito. Tal vez esté alejado de la vorágine informativa y perdemos nuestro tiempo y vida en perseguir una zanahoria que nos hace embestir a todo lo que se nos pone al alcance de nuestra vista asociándolo al color de la misma. Tal vez tampoco va a estar dentro de lo políticamente correcto y haya que atentar contra algún derecho por convención sagrado para un alguien pero que no debiera serlo por pura lógica, en cualquier caso, nos queda la rectificación si fue el caso, no se si le valga a un juez, nuestra conciencia es el juez más implacable de los que pueda existir y tenemos que estar a buenas con ella primero que con ningún otro. Si así fuera la justicia apenas trabajaría, a qué esperamos para ello pues haríamos las cosas más correctamente.
Mi relato sobre el evento fue aburrido, insulso y estúpido, no se perdieron gran cosa y es que yo no soy un españó de bien, me gustan los toros y ver de cerca un animal poderoso pero no las corridas ni el maltrato animal, no las prohibía pero tampoco las subvencionaba si dependiera de mi único criterio. Tampoco entiendo el sufrimiento humano por una estupidez como el intentar acercarse alegremente al peligro. Quizá a la persona cogida por el astado no le importa el salir en los diarios y los youtubes o le agrade la gloria adquirida con su acto irracional y sin sentido pero nadie ha esperado a preguntarle para publicar su foto de primer plano ni había que hacerlo según parece y esto conecta con lo que dije al principio de huir de la cámara, somos tremendamente cínicos y el mismo que rehuye le da alegremente al retuit sin preguntarse si esto es lo más acertado. Es lo que me jode dentro de todo esto y creo que no tiene remedio aunque se trituraran todos los diarios impresos y se descolgaran los videos el daño está hecho y no solo a la intimidad del herido, el pueblo que patrocina este espectáculo dantesco también se lleva un repaso. Personalmente acudiría a cualquier fiesta multitudinaria de mi pueblo o los alrededores sin necesidad de res alguna, solo falta algo que tenga enganche suficiente para interesar al populacho entre el cual me incluyo. La imaginación no se usa mucho para ello, tendemos a tirar de tradición y así nos va que no progresamos ni a golpe de rescate.
Que empiecen dando ejemplo nuestros poderes públicos no estaría mal que también pueden, la ciudadanía en general no lo tiene tan fácil como ellos para ser notorio por mucha red que nos inventen, y no se yo qué sea peor pues cuando la notoriedad llega ya no hay vuelta atrás y pierdes el dulce encanto del anonimato a cambio de recibir una responsabilidad aún mayor que grande es de por sí otra cosa es que no asumamos el poder de las herramientas que manejamos a diario sin darnos apenas cuenta, esa ventaja les llevamos y sería un error intentar compensarla por la vía del aforamiento y los privilegios que se hace a menudo mientras se persigue al anónimo sin perdón, bastante tiene con lo que tiene el individuo pobre en seguimientos, ellos para empezar tienen los de su partido si los mantienen que se contenten con ello y piensen menos en cuentas suizas.
No es necesario alterar las leyes para convencer a los ciudadanos de algo si esto mismo se nos muestra claramente en público por parte de los que nos dirigen obviamente no se hace, soberanías aparte y sinvergüenzas de por medio pueden y deben hacerlo mucho mejor. Podemos y debemos exigírselo. Ellos no van a tener miramiento alguno en valorarnos de acuerdo a las leyes que más le convinieron con cualquiera de nosotros más aún si el individuo a juzgar supone un estorbo a sus intereses pero no deben olvidar que esas leyes implacables que se inventan también les obligan a ellos con o sin aforamiento y nosotros recordarlo. Por fin y resumiendo, ni nosotros estamos mancos ni ellos tienen tanta maña para hacer lo que les apetezca sin nuestra connivencia, tenemos que actuar, denunciar cuando la mano se les alargue indebidamente y elegirlos responsablemente. Su valoración en las redes sociales es el campo más apropiado para lancearlos mientras llegue el momento urna que todo llega.
Pronto será nuestro turno, me quedo pensando mi voto, hasta luego.

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