El hombre que soñaba con un lanzallamas y un mechero de cocina


Ultimamente he estado muy interesado por el tema de la innovación. Esta entrada estará dedicada a lo contrario.

La innovación es importante pero no debe ser el faro que alumbre nuestra existencia, en sí esta sobrevalorada, si así fuera nos perderíamos el dulce, barato y adictivo sabor de la copia que todos practicamos, unos más que otros pero todos algo al fin y al cabo. Esta por su parte puede llegar a ser aburrida y hacerte volver a rebuscar en los oscuros rincones de tu creatividad personal y cuando la misma flaquea de la fantasía que a nadie le amarga un colmillo, un mago majete de esos, un jueguecito tronero o tal vez incluso un alegre vive contando. No seré yo quien mande crucificar a alguien que tome prestadas ideas del tarado que habla y no le voy a pedir ni que me mencione pero tampoco me lo pidan a mí, prefiero borrar lo que sea que ofenda a alguien antes de decir que copié, aunque fuera cierto. Yo vine aquí a hablar de mi libro (no vayan a comprarlo aún no está ni en fase de proyecto ni título tiene pero hay que empezar la prepromoción sino luego te cuesta la pasta por que el tema editorial está muu malo) y no del de otro incendiario de nombre ilegible olvídense del título. El título de la entrada puede tener un cierto aire, brisa leve, a título de best seller que personalmente no he leído así que no puede inspirarme más allá de ello, título que tras tanta venta puedo considerar de dominio público, corríganme si me equivoco, también me pasa en ocasiones, la peli tampoco listillo, estoy limpio. Ya está bien de perseguir al que copia, tal parece que fuera algo así como doparse y no es lo mismo señores censores del método. La firma es importante y muchos la siguen lanzándose a comprar un libro cubierto de polvo en las estanterías porque alguien dice que oyo que pudiera haber sido escrito por no se qué personaje que tal vez recuerden de pelis como la piedra fenomenal o los vestigios de la suerte.

En ocasiones veo muermos, espero que no les suceda con este artículo intentaré evitarselos pero no garantizo nada. La vida es una y no está para perderla leyéndolos por muy importante que la firma sea quedo confiado en la inteligencia del lector que no le dejará tragarse un tocho infumable para luego presumir en su blog pero nadie está libre de pecar, ¿o tal vez ya pasó?. Dita sea ya metí la pata otra vez, cosas del directo…

En definitiva ni todo lo original es bueno ni todo lo copiado desmerece al original. El autor se hace grande línea a línea, tacita a tacita, aceitunita comida y hueso al plato y no hay más que rascar…para el que quiera algún día dejar de ser pequeño también tengo tarea y es que copien a los maestros hasta que encuentren su propio camino que está esperándoles antes de correr hay que gatear y un par de muletas te pueden ayudar a mantenerte erguido y coger impulso, tarde o temprano habrá que dejarlas pues armado con ellas no se puede más que andar a trompicones, Ay de aquel a quien se las quiten antes de tiempo y las leyes de protección de derechos de autor pueden dejar a mucho lisiado huérfano de maestro y de futuro. Gracias profes por compartir vuestra sabiduría con tanto aprendiz desagradecido que luego se echa atrás cuando le toca a él hacerlo. Hasta más ver

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