¿Solo soledad?


He tomado este tema por ser de entre “las malas” “la más popular” aunque muchas cosas de las que se digan sobre ella son aplicables a todas las demás percepciones que sentimos que ahora mismo siento alguna mientras escribo esto. A pesar de su popularidad no deseada llama la atención la falta de conocimiento que hay sobre el tema que puede llevar a convertirla en una especie de ídolo al que presentar sacrificios, o una bestia que temer o un virus que curar no se yo cuál de estas pamplinas sea peor. No hace falta buscar otro enemigo solo necesitamos conocerlo un poco y llevarnos bien con él pues para bien o para mal en algún momento por mucha vida social y agitada que sea en algún momento la puerta se cierra y te quedas tú solo con tu soledad. Yo con la mía me apaño ¿algún problema?

Mezclamos términos que no tienen nada que ver cuando damos un valor negativo a esta sensación o percepción que por sí sola como el miedo que ya estudié en su entrada correspondiente no debe tenerlo siempre. Que no sea negativo no quiere decir que podamos hacer una fiesta si la padecemos crónicamente, sin este último apellido maldito no es más que otra de tantas emociones que puede durar más o menos según la respuesta que le demos a ella pero para los casos más severos la naturaleza es sabia y ha organizado nuestro cerebro de manera que la dualidad lo impregna todo y cuando todo falle en nuestra socialización siempre nos quedará el diálogo interno, “el que no se pelea no es porque no tenga con quién” supongo que habrá pensado quien la inventara.

Si a priori le colocamos el cartel a la soledad de “lesiva majestad” cada vez que aparezca nuestra zona del cerebro profunda que tiene una forma de actuar muy clara y contundente y siempre antes de iniciar diálogo algunoactuará de acuerdo a la pauta aprendida de ataques anteriores que no tiene por qué ser lógica ni lo contrario, tampoco es definitiva pues se sigue matizando con cada nuevo ataque pero en cualquier caso no tocamos de oído ni el corazón tiene mucho que ver aunque tenga mucha literatura a su favor.

No hay que despreciar al enemigo por que se vaya rápido con las técnicas adecuadas, mientras somos víctimas del rapto nuestra racionalidad desaparece y cualquiera puede hacer algo detestable y no deja de ser persona por ello. Conocer los efectos de una “enfermedad” si lo fuera y no poner remedio a sus síntomas que estos son visibles sí me parece más detestable y no creo que haya un resorte mágico que lo active ni se de una sola vez en la vida y desaparezca, si esto ocurre es porque el interesado ha puesto remedio tal vez sin enterarse del todo. El método más eficaz para no perderse la gloriosa victoria final es autovigilarse y repetir las acciones que facilitaron la última parcial sin hacer nada ilegal para la sociedad ni dañino para nuestro cuerpo por supuesto que tampoco tienen culpa de nada.

Ah y la soledad no tiene nada que ver con la intimidad. Esto es algo que compartimos a nivel íntimo con la/s personas que llegan a rozarnos a ese nivel, no es una tarifa plana ni un peaje a pagar antisoledad ni deberían tomársela como tal nuestros gobiernos o sus agencias pero tampoco los ciudadanos, a cada uno lo suyo: lo común es público, la intimidad privada y la soledad no es nada si pasamos de ella un poco pero viéndola venir de lejos es difícil pero hay que intentarlo.

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