¡Hola mundo!

Bienvenido a este mi rincón de escritura. Este es mi escritorio, he roto mi vieja libreta de poemas, chistes e ideas. Me subí a esta nave y a navegar hasta que se acabe el espacio digital. Este espacio empezó con un Big bang llamado “Hola mundo” que me he llevado a la página “Hola mundo wordpressero” que está en la zona “Acerca de mi” y que es una bienvenida más completa y contiene las reglas de uso y el porqué de todo esto. He querido convertir dicha entrada en una especie de “Preguntas frecuentes” como las que nos castigan en los servicios técnicos y la he ordenado un poquito para no tener que leerla entera e irse al tema que les interese facilitando su visita dentro de lo posible, diríjase a ella si se pierde seguirá perdido pero al menos sabrá donde cayó.Esta página sigo actualizándola a la vista de mis nuevas experiencias y expectativas, es un poco larga y no es necesaria para una visita puntual pero si le gusta todo esto le puede ayudar a comprender cómo trabaja el autor. Adelante pique donde quiera hay mucho que ver aquí y el autor no para de buscar nuevos sitios que visitar.

Ah y no se queden en la noticia vean también los comentarios si tienen tiempo, si no pues vuelvan otro día que aquí seguiré. Dejen sus valoraciones no quiero castigarles con entradas que no les gusten y por otro lado puedo estar tentado de quitar alguna que sí.

Hay blogs mejores que este pero en él encontrará seguro algo que le interese. Si no quieren perder tiempo en buscar picando en la imágen del marcianito le mandaré a una entrada o página que recomiendo que voy a ir cambiando de vez en cuando no será la de más rabiosa actualidad, estas están abajo cerca, pero puede que le sorprenda.

La digestión del cambio

El orden natural de las cosas no se detiene, tampoco en la vida palaciega.
Nuestro monarca ya ha dado una primera vuelta de consultas y el tanteo en busca del valiente que se ponga al frente de un gobierno precario continúa.
Podemos mientras tanto ha aterrizado en el reino de muy muy conocido de sus oponentes. Ha recibido las primeras muestras de lo que supone un juego de tronos real-constituyente y parlamentario. Las redes sociales y sus zascas quedan lejos pero también las gestiones en Pueblo Paleta. Esto es diferente a todo lo que se enfrentaron antes. Nada puede prepararte para ser presidente del gobierno de las españas de hoy en día.
Ni siquiera el haberlo sido antes pues las circunstancias pueden añadir un matiz trágico a algo tan básico como aprobar unos presupuestos por poner un ejemplo. Mucho menos haber sido concejal ni siquiera en el pueblo más grande del mundo en eso discrepo con las tesis marianas respecto a la validez de candidatos.
Todos temen una hipotética repetición de elecciones y hacen bien en temerlas pues sería un fracaso a dos bandas. Los viejos que no pueden ni dejan y los nuevos que pueden no sin la colaboración de los anteriores, eso tampoco es poder, se queda en el querer.
En esta repetición los porcentajes variarían poco. El único ganador que vaticino para ella sería el bloque de la abstención. También discrepo del efecto curativo de la seducción de pueblos. Somos así de crueles e inconstantes. Necesitamos que nos seduzcan sistemáticamente y eso a la vista de las opciones que nos ofrecen y las que se aventuran para un futuro inmediato es a todas luces impensable.
Ni con una izquierda cohesionada hasta las últimas consecuencias, ni con una derecha guerrillera y defensivamente organizada (la unión se le presupone) se puede gobernar tal como se hizo siempre: Decreto, decreto y untada al pequeñin para que apoye la moción.
El cambio ha llegado para quedarse. Siempre estuvo ahí aunque no quisiéramos verlo. Se gestó poco a poco en el interior de cada uno de nosotros hasta eclosionar de golpe y sin anestesia.
Ahora toca gestionarlo pero antes de ello hay que digerirlo, asumirlo e integrarlo en una realidad que ya no tiene por qué venir de corbata y traje.
Puede llevar rastas, el hábito no hace al monje ni mucho menos su peinado.
En este país cainita que vivimos hay mucho talento. Si lo sumamos superando nuestro emblemático cainitarianismo podemos ser potencia. Si seguimos en debates estériles de estabilidad ramplona para hoy seguiremos instalados en una mentira  piadosa mientras vivimos la mitad que nos deje el frente popular de turno. Entre todos Podremos sin abandonar a nadie, ni siquiera al ibex por muy contra antisistema que se declare. Estamos todos en el mismo barco y no permitiremos que se hunda porque los primeros ahogados son los de más abajo. Esos no van a dejar de remar pero hay que darles un poco de aire para ello y no quitarles el remo por supuesto.
Mientras tanto un poquito de laxante ayuda al tránsito que es cambio también al fin y al cabo dentro de las cloacas del sistema. No las olvidemos tampoco. No me las pierdan de vista. Gracias y nos leemos otro día.

Si yo fuera catalán

No lo soy. Soy español, de aquí abajo concretamente así que tampoco puedo enarbolar la bandera con ardor patriótico pero oye es lo que pone mi pasaporte y a mí me vale. Que si pusiera Español-Andaluz-PuebloX-Barrio de los Buroflautas-Calle de las Flores-Edificio Crisantemo no sería más feliz de lo que soy ahora. Mucho menos me dedicaría a pedir porque se incluyera la planta pues ahí somos vip y sin ella no se representaría una autentica realidad miniplurinacionaloide. Déjeme respirar un poco antes de continuar, gracias.
Esto no cambiaría ni aún en el caso de que la RAE se negara a aceptar “Quillo” como apelativo familiar.
La lengua la uso para entenderme y la adecuaria al “quillo” que tuviera al lado mire ushted sin acritud y con talante picha, perdón me sale sin querer, tantos años de bipartidismo tiene efectos colaterales ya se sabe.
A ver voy a empezar el artículo que de esto no iba. Si yo fuera catalán estaría muy enfadado. No por la salud del proceso ese que a mi plin como cabía esperar por mi origen y orden mental es por lo siguiente: “Esta España que vivimos no es nada seria pero la Catalunya en que me quieren meter tampoco lo parece. Esto último me daría que pensar. Tenemos un proyecto de país a medio construir y lo abandonamos por otro nuevo, sin pasado, ilusionante, integrador que nace defendiendo un sacrosanto derecho a decidir y en su primer estertor da una patada al parlament corrigiendo unas urnas que se equivocan”. Ahora se enteran, a buenas horas.
Esto de ponerse en la piel de otro es agotador. No lo hago más.
Volviendo a mí mismo debo manifestar que el derecho a decidir que nos han vendido como lo último en democracia y capaz de curar hasta un resfriado es una estafa monumental más o menos como las preferentes.
Tenemos una cosa que se llama Estado de Derecho que maquilla cada cual interesadamente que es cambiante en apariencia y forma. Este es algo más adaptable a las necesidades democráticas de hoy en día y mucho más potente que el atajo soberanista que se han buscado. Ese es el que hay que defender y nace de la independencia de los poderes legislativo, ejecutivo, judicial y cualquier otro que se nos pueda ocurrir hasta llegar al individual. Esa es la independencia que hay que defender y no oigo a nadie hacerlo claramente y sin eufemismos.
Somos Todos iguales ante la ley y si no estamos dispuestos a ello ¿para qué tener ley? Pues sí, la tenemos y la construimos lentamente, voto a voto, urna a urna pero no solo allí también en nuestra vida diaria luchando contra la injusticia y por la integración.
La Tierra no nos pertenece pero nos podemos ganar un lugar en ella, estamos a tiempo. La que se ve por todas partes es la más indicada para perderlo.
Hasta otra si nos sigue aguantando la que tenemos.

Sin perdón

Vivimos en una sociedad polarizada. De extremos irreconciliables. De lucha constante y despiadada por todo.
Una cabalgata de reyes magos puede convertirse en una batalla dialéctica de gran altura como hemos podido contemplar tras la última de Madrid.
Algún cliente descontento ha habido con las innovaciones incluidas en ella eso no se puede negar. Hay que mirar un poco más allá del quejoso y melodramático “A Dios pongo por testigo que no volveré a pasar haaaa….” Perdón creo que este no era el tuit. Ustedes lo conocen no necesita más publicidad. Si sirve para algo yo perdono a la alcaldesa, como también perdone al rey anterior cuando lo pidió. Soy un pánfilo sin remedio, un blandengue de toda la vida. Pero a pesar de mi blandura me pondré un poco duro para defender a los chavales y a sus damnificados padres. Reinventar la historia real a estas alturas es tarea para titanes y no los hay. Tenga piedad de ellos señora regidora y no los estrese innecesariamente. Hay días en el calendario para mandar mensajes de integración y unión interracial. Yo se los voy aplaudir. A los reyes dejelos a su aire. Aburridos y previsibles como siempre fueron. Como siempre serán por los siglos…. ¿Podéis ir en paz?
Podemos.
Hasta otra

Je ne suis pas París

Yo no vivo en una ciudad cosmopolita con Bolsa, Ciudad de negocios y con una paisaje dibujado con una linea de edificios reconocible en postales incluso en la oscuridad. Vivo en un pueblo enorme cuya única industria es heredada de la historia en franco declive con un desempleo galopante y sin futuro inmediato. Me resulta imposible reconocer allí mi casa pues nos separan algo más que unos pocos miles de kilómetros. La relación de vecindad tampoco ha sido históricamente y en líneas generales idílicas pues en no pocas ocasiones hemos tenido que solventar las diferencias entre nuestros países a mamporros.
Una vez dicho todo esto y si queda alguien por ahí para acabar de leer esto debo de aclarar que a pesar de todo lo dicho en el párrafo anterior cuando oigo hablar de bombas, carreras por salvar la propia vida y un grupo de salvajes ametralladora en mano que atraviesan una zona poblada de personas civiles totalmente ajenas a la guerra que sus señores han creado y pretenden exportar al mundo a como de lugar siento una pena inmensa. El dolor de las víctimas es lo que nos hace iguales y olvidar todo lo que nos separa para concluir que aunque yo no sea muy parisino, en estos momentos comparto con sus habitantes su dolor, desesperación y como ellos no entiendo el porqué de tanta violencia, es injustificable se mire por donde se mire.
Tenemos que construir un mundo donde no quepa la violencia en ninguna de sus formas y la colaboración humana sea el cemento con el que construir todo.
Je suis Indigne et Je suis Desolé.

Valemos más que nuestro pelo

Este artículo no es de ayer y el eslogan endiosado por él que aún hoy pervive con pocas diferencias, ya saben el “tú lo vales” tampoco.
Perdonen por mancillar un icono de la publicidad mundial con mis dardos emponzoñados pero es que por más que me lo repiten no acabo de entender quién vale más en esta historia si el pelo, la fémina, el osado publicista que lo colocó o el producto que nada nuevo aportaba a los existentes. Es todo muy confuso. Intentar valorar lo complica nuestro afán por sobresalir. Cada cual reescribe el mundo para ponerse de protagonista como tantas veces se ve y hay pocos elementos fiables donde agarrarse, este es otro intento más desesperado y precario pero no solo eso aún hay más. Veo clarito un mantra ultraliberal desvergonzado que como no podía ser de otro modo es jaleado por un público entregado al tema de elevar su autoestima a como de lugar.
Tener la autoestima alta no es malo a pesar de lo que pueda parecer por mi discurso descaradamente disuasorio. De hecho más veces he defendido lo opuesto con pasión, ya saben el “todos valemos para algo”. Para Algo no es Para lo mismo, hay que especializarse gente no solo por dar la razón al refranero popular y encontrar el gusto en la variedad de ellos. Mayormente por encontrar nuestra peculiaridad que si no únicos nos pueda eliminar competencia sin necesidad de bloquear a todos los no calvos, mucho curro no lo intenten.
Creanme, ustedes valen más que su pelo y si no es así pues dejen en paz al mundo y no expulsen gases de efecto invernadero para mantenerlo ordenado. Tengamos cabeza y conservemos nuestro medio. El pelo se puede entregar como mártir por la mejor causa, la de todos. Sí lo valemos, por separado podemos valer aún más sumando sin restar a nada ni a nadie, colaborando, no hay atajos.
Viva la peluquería ecológica. Abajo los refritos publicitarios pero por encima de ambos larga vida al Sentido Común.
Hasta otra.